Por mil quesos de bola...He ganado la lotorratón!

Publicado: 20/05/2015 14:15 por Mario Paricio en RECOMIÉNDANOS

Hoy hace un día espléndido, en Ratonia la ciudad de los ratones. ¡Ah! Se me olvidaba mi nombre es Stilton, Gerónimo Stilton. Hace un día perfecto para ir al restaurante de Gomi. Así que, voy hacia allí. Entro en el restaurante y Gomi me saluda.

- Hola Gerónimo-. Dice Gomi con un aire de felicidad.- Dime Gerónimo que quieres tomar-. - Pues me gustaría tomar un batido de quesos por favor. Dije yo. -marchando-. Me contestó. Entonces, leí un cartel que ponía: LOTORRATÓN GANA MIL MILLONES. Y le pregunté a Gomi que era eso y el me dijo que era una lotería y que jugara que podía ganar mil millones, pero yo no cedí. Y cuando me tomé el batido partí hacía el Eco de los Roedores. Y cuando iba de camino un billete de esa tal lotorratón se me puso en la cara y estuve a punto de tirarlo pero, no se porque, me lo quedé. Cuando entré en mi despacho del Eco del Roedor allí vi a mi primo Trampita. Y le pregunté. ¿Qué haces aquí primo? Y me dijó que tan solo era para saludarme y se fue enseguida. Y cuando estaba trabajando por la tarde un helicóptero con una T grandísima y Trampita fue el que bajó de ese helicóptero. ¡Había ganado la lotorratón! Y se hizo un ratón de negocios en muy poco tiempo pero solo le daba importancia al dinero. Pero gestionó mal sus negocios así que enseguida también, se hizo el ratón más pobre de Ratonia. Al poco tiempo de oír esa noticia era Trampita el que llamaba a la puerta y pedía comida ropa limpia y un sitio para dormir, no paraba de decir no me merezco tu afecto pero no le hice caso. Y me dijo que no era su billete el  que ganó la lotorratón era el mío y no pudo darmelo. Así que el me dio su última moneda que le quedaba.

 A la siguiente mañana volví a ir al restaurante donde trabaja Gomi. Y me ofreció una botella en la que podia ganar 10 mil millones y se la compré, con la última moneda de Trampita. Giré el tapón y resulta que había ganado pero no me importaba por que el dinero no da la felicidad. Así que le dí todo el dinero a Gomi para que realicé su sueño, el de tener un restaurante prorpio. 

A las dos semanas me llegó una carta de Trampita con una postal sulla y de su novia en un crucero viajando como hacía antes.

 


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